miércoles, 15 de abril de 2009

¿Unos, otros, o todos iguales?

Leí que iba en bicicleta y murió. La fotografía en la página no se me hacía conocida y realmente su nombre tampoco. Lo arrolló un auto. Fue filósofo y gran escritor. El hospital San Bartolo de Vicenzam fue el escenario de su deceso.

Franco Volpi falleció unos años antes de sus 60. ¿Y qué nos queda?

En mí y que no tuve el momento de saber de él por mis propias no suficientes hazañas, me deja un día de asombro y racionalidad. Muchos mueren atropellados mientras manejan su bicicleta en cualquier ciudad y los periódicos se llenan de sangre y patrañas, y para muestra vívida lo sé bien en la mía, donde no existen facilidades para quienes optan por este medio y se arriesgan a jugar contra los cada vez más despreocupados automovilistas. ¿Necesitamos ser filósofos para que nuestra nota de defunción en el periódico sea pulcra y detalle nuestras hazañas estando aún vivos? No para llegar a ese punto, pero no deberíamos tirar a la basura esta posibilidad. Los beneficios serían crasos y muy prometedores.

Pero esta vez, la redacción no me sirve para expresar la necesidad de filósofos, historiadores, críticos, literatos…

Dejaré una pregunta al aire. ¿Merece un menor chisme cuando se mata a un humano que trabajó por llevar más allá su conocimiento, realizando múltiples investigaciones y poniendo en papel su intelecto, a cuando muere alguien que por vivir linealmente lo establecido sin buscar algo más allá de lo que se le ofrecía no alcanza cierto respeto, ni tiene quien lo pueda enaltecer?

A mí me da igual. Finalmente matan, como en esta ocasión por la gracia de pasarse un alto. (Sí, también les dejo mi más humilde respuesta). Y respecto a lo anterior, un posible balance sería bueno, ya saben, un poco menos de horror cuando una persona fallece en vía pública. Y así no preocuparnos por lo que debemos hacer o no para una decente aparición en los diarios, sin fotos de nuestro cuerpo despedazado y la peor toma que ni en vida pudimos obtener.

Berenice Betancourt

1 comentario:

  1. Paso a saludarle muy cordialmente y salgo a despedirme muy lentamente.
    Cuidese mucho y sea feliz

    P.D. Usted hace que la imite en estas cuestiones tecnologicas.

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